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Maldita poesía que caminos me pones por delante si me robas el oído a mi vida le cambias el sabor ¡si hasta mi tacto es otro sobre las tablas de la vida! todo lo conviertes en poesía, poesía atrofias mis manos, te olvidas de mi cuerpo me cambias el pan, me embriagas el vino. Haces de mis calles hedumbres de fantasmas sin calcios humedades de cánticos olvidados calores de avernos decorados cementerios con cruces sin nombres mitades de limones abandonadas papeles arrugados, en el aire suspendidos calzones sucios, grifos abiertos focos apagados por la noche eterna y encendidos perdidos en el día chaquetas y pantalones congelados frazadas que no abrigan, panes que no alimentan como testigos en vitrinas alejadas. Mentiras que no mienten vidas sin oxigeno, inventadas por el humo del ahora ciudades ciegas, ciegos ciudadanos condenados al olvido humanos sin manos en sus ataduras oxidadas. Rasgos de muerte los tuyos poesía que no pueden mentir tus huellas maldita poesía... te bendigo.
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